La princesa de los Tornados de Hierro piensa que puede jugar con fuego.
Bueno, yo no soy el PrĂ­ncipe Azul de nadie, y estoy aquĂ­ para asegurarme de que resulte quemada.
Años atrás, su club de motociclistas torturó a mi tía hasta casi arrebatarle la ilusión de vivir. Su padre no mostró piedad a mi familia, y esta es nuestra oportunidad de pagarle de la única manera que lo entenderá.
Con la sangre de su hija.
Haré lo que sea necesario, incluso si eso significa que ambos terminemos en llamas.
Juliya piensa que soy diferente de los otros bastardos en su vida, y tiene razĂłn.
Soy peor.

 

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